En plan cocinillas, Antonio Arguiñano, siempre nos deleitó con su extenso know-how en la cocina (aún recuerdo un perol de arroz: "falta sal, Antonio", "qué va, me mola más el laurel", que no se lo querían comer ni los perros).
En la presente, dada la temporada veraniega y que el calor daba ídem, optó por ir a lo fácil y se tiró al chorizamen. La coba que se daba es lo más destacable.
Siempre fue muy mañoso a la hora de inventarse aparejos con los que mantener su figura y la bebida al amparo del Lorenzo Sanz. Sus castrenses discursos sobre la colocación e ubicación de los hielos son memorables: "No pongas los Hielos del Pantano ahí, que entonces serán Aguas del Pantano". Grandioso.

Aquí, cual famoso cazado devorando a dos carrillos la tomó con el fotógrafo. Antonio, ya sabemos que no te invitaron a la boda real, pero tampoco hace falta ponerse así (atentos al personaje del fondo, pegado a un móvil, ¿quién es?)

Siempre se caracterizó por ir a la última moda, aquí por ejemplo, lo tenemos con un modelo de Custo.

Intentando resarcirse del laureado perol de aquel día, ésta vez le faltó perol y le sobró arroz. De hecho, quería batir el record Guinnes de meter 27 kilos de arroz en un perol de 4 y darle de comer a todos los Villares. Aquí le vemos parándole los pies al caballero que quería meter zarpa sin sacar ticket.
Bueno, torpedo, espero que te haya molado esta breve dedicatoria de parte de tu peña. A ver si apareces más por aquí o por mail. Queda pendiente una invitación a unos licores de alta graduación. Abrazos.
P.D.: La foto en plan Ron Jeremy en la ducha del Doba me la guardo a la espera de la autorización pertinente o en su caso, de la petición unánime y popular del resto de los miembros.




